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La revitalización de las comedias románticas gracias a las plataformas de streaming

  • Foto del escritor: Elia Montoya
    Elia Montoya
  • 28 feb 2023
  • 3 min de lectura

Actualizado: 13 mar 2023

Una mayor apuesta por la diversidad en los guiones en compañías como Netflix está rejuveneciendo el género tras unos años en decadencia




Artículo de Elia Montoya


La industria cinematográfica está envuelta en una encrucijada que definirá todo su futuro. El auge de las denominadas plataformas de streaming y el descenso de los asistentes en las salas de cine son los grandes puntos de inflexión, pero como en todas las ramas de la cultura, no todos los géneros están afectados por igual. Uno de los más olvidados y malparados en esta última década ha sido la comedia romántica, ese tipo de cine tan popular a finales de los 90 y principios de los 2000 y que poco a poco ha visto como los guiones y los presupuestos de sus películas han sido mermados exponencialmente.


Solo basta con mirar el top 100 de las comedias románticas más taquilleras de la historia. Según The Numbers, la mayor base de datos de libre acceso de información sobre el negocio del cine en Internet, este ranking lo lidera Pretty Woman (1990), la película por antonomasia del género, con una recaudación de más de 432 millones de dólares y con tan solo 14 millones de presupuesto. La acompañan en el pódium Mi Gran Boda Griega (2002) y En Qué Piensan las Mujeres (2000), con más de 374 millones cada una. Para encontrarnos una película de la pasada década tenemos que remontarnos a la posición número 20, con los más de 237 millones de dólares recaudados por Crazy Rich Asians (2018). Esta comedia estadounidense basada en la novela homónima de Kevin Kwan partía con apenas unos 30 millones de presupuesto, por lo que se le considera un auténtico éxito rentable en el panorama cinematográfico.


Sin embargo, este buen dato es casi anecdótico en el ranking, ya que solo figuran 26 películas más de la década de los 2010. Esto pone en relevancia una de las principales causas de este fenómeno: el desinterés de las grandes productoras de cine en apostar por este tipo de películas. Como refleja el gráfico comparativo de las cuotas de mercado de los últimos años, el porcentaje de las comedias románticas está en continuo descenso desde 2011. Con una cifra mínima en 2015 con un 0,66%, los últimos datos recabados anuncian que en 2018 la cuota llegó apenas a un 2,02%, solo superando a los westerns con un 0,28% y a los documentales con un 0,9%. Los musicales, muy ligados al romance, les siguen con un 3,49%. Muy lejos queda el género de aventuras (24,64%) o el de acción (34,12%), los grandes dominadores del séptimo arte.


En 2019 este porcentaje siguió descendiendo hasta el 1,88% de cuota de estas rom-coms dentro de toda la recaudación en taquilla anual. Esta caída es muy relevante ya que, en ese mismo año en nuestro país ha sido el que más espectadores (104,9 millones) han asistido a las salas de la última década, según los datos de los Indicadores Estadísticos Culturales Vinculados al Cine por parte de CULTURABase.


Es aquí donde las plataformas de vídeo bajo demanda han encontrado su mina de oro de larga duración. Mientras las principales productoras se centran en los famosos blockbusters y millonarias franquicias, compañías como Netflix apuestan por nuevas fórmulas de comedias románticas. Según uno de los escasos informes que publica esta plataforma, en el verano de 2018 tras el estreno de películas como A todos los chicos de los que me enamoré, Set It Up o Mi Primer Beso más de 80 millones de sus suscriptores de todo el mundo vieron alguna de estas cintas y, en ocasiones, de manera repetida.



Una de las claves principales de este suceso es la clara transformación y revitalización del género gracias a la eliminación de típicos clichés poco centrados en la igualdad y al acercamiento a las preocupaciones de las generaciones actuales. Los nuevos protagonistas se muestran cercanos en búsqueda de una buena estabilidad financiera, sus autocuidados y una impecable amistad. La presencia de nuevos cánones de belleza, personas racializadas y de plena diversidad sexual son algunos de los grandes cambios respecto a las películas predecesoras del género.


Es en esta nueva tendencia donde aparecen innovadoras iniciativas como Rom Com Pictures, una productora creada en 2021 por Jessica Yingling y Adam Ripp y que, en palabras de estos cineastas para Deadline, “desarrollará historias (sobre todo telefilmes) románticas e inclusivas junto a guionistas poco representados para llevar la diversidad no solo delante, sino también detrás de las cámaras”.


Como bien comenta The Guardian, la reinvención del género se está consiguiendo desde el respeto y la admiración a sus propias dinámicas, pero también tratando de representar a sus seguidores. Su gran baza sigue siendo su capacidad para sorprender al espectador ofreciéndole exactamente lo que busca: un lugar feliz donde llorar y reír a carcajadas. Y con estas alternativas actuales parece que el “comieron perdices” está asegurado.

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